Juan Santos Atahualpa y su hijo Josecito

josecito

Hay que felicitar el trabajo del Fondo Editorial de la Universidad San Martín de Porres que está sacando publicaciones de primer nivel y en ediciones preciosas.  Así, por ejemplo, los quechuistas (o  quechuólogos ) deben estar saltando en un pie ante la publicación de los cinco volúmenes del diccionario quechua del profesor Julio Calvo Pérez. Y todos los interesados en Juan Santos Atahualpa y en la cultura asháninka estamos emocionados con la publicación del libro de   Pablo Macera y Enrique Casanto: “El poder libre asháninka. Juan Santos Atahualpa y su hijo Josecito”, donde  por primera vez se nos narra la historia de Juan Santos Atahualpa desde la cultura Asháninka.

Macera y Casanto lo dicen muy clarito en la presentación:

“Este libro tiene como objetivo hacer conocer las tradiciones asháninkas sobre su propia historia de luchas en defensa de su cultura, de su territorio, de toda su existencia. Su publicación demuestra nuevamente el propósito de la Universidad San Martín de Porres por explorar nuevas fronteras culturales. Los autores han esperado durante largo tiempo una actitud tan amplia como la que experimentan con la publicación de este libro. Despues de todo, ser peruano es admitir como  propias todas las culturas, tradiciones, historias luchas… tan diversos y múltiples. Con la esperanza de convocar un nuevo esfuerzo colectivo hacia el futuro.”

Al leer esa presentación uno se pregunta, ¿por qué este  tipo de publicaciones debe esperar largo tiempo? y  la respuesta es obvia: porque estos libros no se venderán tanto como los de Coelho o Rampolla.  Estamos muy lejos de tener una visión total de la historia del Perú y ello no solo se debe a que “nuestro universo histórico es vasto” sino también a que no se alientan (y menos publican) ciertas  investigaciones. Así, este tipo de publicaciones nos muestra  la actitud hacia la investigación y hacia las voces subalternizadas que tiene el Fondo Editorial de la Universidad San Martín de Porres y que felicito desde este blog.

Como sabemos,  Juan Santos   Atahualpa ya ha sido objeto de muchos estudios.  Pero no se tenía hasta ahora la versión de los indígenas y nada sabíamos del hijo de Juan Santos, Josecito.  Arturo Gómez Alarcón en el excelente blog Amautacuna de Historia nos dice:

“Pero lo que más asombra es que nos habla por primera vez de Josecito, el hijo del jefe rebelde, el tullido que sobrevivió a la guerra, escondido a veces, pero ejerciendo un liderazgo casi religioso. ¿Quién es este personaje denominado hijo del gran jefe rebelde? ¿Una ilusión del pueblo asháninca que lo acompaña desde entonces?

El poder libre asháninka nos  presenta la memoria histórica de ese pueblo y, como nos lo dicen los autores, es el resultado de más de diez años de trabajo de Pablo Macera y Enrique Casanto.  El historiador Manuel Burga ha escrito la República que:

Pablo Macera hace el estudio histórico y Enrique Casanto transcribe y pinta las tradiciones ashánincas.  El historiador experimentado está detrás o junto al narrador/pintor, como el que indaga, interroga y diseña el itinerario a recorrer. En un indudable gesto de generosidad, acompañado de una necesaria estrategia metodológica, pulveriza la autoría y cede la palabra al artista nativo. Lo deja hablar en libertad, como lo hizo antes con el retablista ayacuchano Jesús Urbano Rojas en su libro Santero y Caminante, de 1992, y como lo repitió con la artista shipiba Lastenia Canayo cuando coordinó el libro Los dueños del mundo shipibo, de 2004, donde la artista se expresa también a través del relato y de las imágenes.

Creo que Burga aquí, sin querer, revela cierto etnocentrismo (o arrogancia  intelectual) al calificar como generoso a Macera y decir que el estudio histórico este  mientras que “el nativo” pinta y transcribe. Enrique Casanto no es un “informante” a quien “se deja hablar”.  Enrique Casanto y Pablo Macera nos entregan un libro que contiene una memoria histórica de trescientos años que solo ha sido posible porque han trabajado los dos y me parece una falta de respeto a los autores calificar a uno  de ellos como “generoso”.

Regresando al libro, que es lo que me interesa comentar, debo decir que estamos ante una edición impecable, en formato grande con 298 páginas en papel couché que contiene textos en asháninka y en castellano y 90 ilustraciones a color (algunas de estas ilustraciones y las historias sobre algunos guerreros asháninkas pueden verse aquí). En cuanto a la escritura en asháninka, no se utiliza el alfabeto unificado sino que Casanto escribe con el alfabeto con el que él aprendió a escribir.  Al respecto,  me parece que se debería tomar el asunto sin  apasionamientos movidos por el fetichismo de la letra y ser concientes de que la escritura no se normaliza por decreto sino por el uso. A mi juicio,  mucho  más importante  que el hecho de si se ha utilizado la “c”, la “q”  o la “k” está el asunto de que desde la academia se ha publicado un texto escrito en castellano y en asháninka por un intelectual  asháninka y un intelectual mestizo que han trabajado juntos para llenar un vacío sobre el conocimiento de la historia del país.

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13 Responses to Juan Santos Atahualpa y su hijo Josecito

  1. Ivo dice:

    A propósito, Macera sigue como Director del Seminario de Historia Rural Andina?

  2. Carlos Molina dice:

    Por fin sale el diccionario de Calvo! Estoy seguro que no será el “parto de los montes”, pero esperaré a la crítica de los entendidos. Sobre el tema de Juan Santos Atahualpa, recuerdo haberlo estudiado en el colegio hace ya buen tiempo; y siempre recuerdo que esa historia podría haber sido usada para una extraordinaria novela. Ojalá que alguien con talento quiera escribirla para que, porbablemente, más personas lean sobre estos temas.

  3. Muy buena noticia! Ojalá asi los peruanos urbanos se empiecen a enterar de la historia de los pueblos amazónicos. No sabia que Juan Santos Atahualpa era cusqueño!
    De acuerdo con tu critica al etnocentrismo del periodista, tomará tiempo para que la idea de igualdad y respeto a los saberes indigenas entre en sus cabezas.
    Lo malo es que si son ediciones de lujo, serán muy caras y casi nadie podra comprarlas limitando su difusion, sobretodo en los pueblos cuya historia se narra.

    • Nila Vigil dice:

      Hola Amazilia,
      gracias por comentar. Me parece que quizá deberían editarse estos libros en una edición de lujo y una en rústica.

  4. Ivo dice:

    ¿Que es eso del diccionario de Calvo?

  5. Juan De la Puente dice:

    Nila:
    Gracias por el comentario y felicitaciones por el blog. Es intersantísimo, especialmente estos días. Estos días. Un saludo
    Juan De la Puente
    Fondo Editorial USMP

  6. Jorge Eslava dice:

    Felicitaciones por la publicación.

    Documento necesario para investigadores y también para profesores de colegio, quienes en las aulas deberían enaltecer más nuestra historia a través de textos literarios de origen popular.

    J

  7. Hb Chiffay dice:

    Hola! Estoy trabanjando sobre Juan Snatos Atahualpa y me gustaria saber si todo lo desarrollado en este libre es resultado de una investigacion cientifica o no.

    • Nila Vigil dice:

      Gracias por comentar. Es como dije en el post la memoria histórica del pueblo asháninka. Macera es un historiador de primera.

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